Cultura y Sociedad

 

El territorio de Sjool es vasto, y existe una cierta diversidad en los modos de vida de sus gentes, dependiendo de dónde vivan o de cual sea la cultura de su gente.

La vida en las aldeas

La mayor parte de los sjoolgaard viven en aldeas, asentamientos de diversos tamaños independientes y con frecuencia a mucha distancia unos de otros. Estas aldeas suelen emplazarse en los lugares menos hostiles de la dura tierra Sjool, al margen de lagos o ríos y con bosques o llanuras cerca.

La vida diaria en las aldeas ronda en torno al trabajo del campo, posibilitado por los druidas y sus ritos, y algo de artesanía que permite una economía de subsistencia. Dentro de estas características generales, la vida puede ser muy distinta en cada aldea dependiendo de dónde se encuentre: las poblaciones más lejanas a la capital suelen ser muy belicosas entre sí y miran con recelo - cuando no expulsan directamente o algo peor - a los extranjeros. Las más cercanas a Yrjaal viven de forma más tranquila, y las fronterizas con las Tierras Salvajes y el Viejo Reino están marcadas por el cruce de culturas.

Tratándose de un pueblo orgulloso que considera el heroísmo como la mayor virtud y el más alto destino, es frecuente que muchos jóvenes busquen la manera de escapar de una vida en la que jamás verían otra cosa que su aldea y sus aledaños. Muchos valientes que no hayan tenido la suerte de ser elegidos en las rekdaar o tomados como discípulos de un druida o un sabio, abandonarán sus hogares para recorrer mundo y pasar a la historia por sus hazañas. Algunos partirán a las guerras del Yr, otros se unirán a una tribu; quizá se unan a alguna banda de saqueadores, o puede que se dediquen a dar caza a los muchos monstruos y criaturas con los que la Oscuridad contamina Sjool. La mayoría desaparecerán para no ser vistos jamás, pero unos pocos volverán cargados de oro e historias increíbles, se instalarán en el Viejo Reino o extenderán su linaje por nuevos territorios.

 

 La vida en las tribus

No todos los sjoolgaard viven atados a un pedazo de tierra. Muchos prefieren una vida nómada, desplazándose constantemente y durmiendo cada día en un sitio distinto. Las tribus son las herederas de esta tradición errante que orgullosamente defienden como el auténtico modo de vida sjoolgaard, que ya existía antes de que se formaran los primeros asentamientos que dieron lugar a las actuales aldeas. Estos pueblos son todavía más independientes, orgullosos y tradicionalistas si cabe que el resto de sus compatriotas, acatando la autoridad del Rey a regañadientes. Dado que es muy complicado saber dónde se encuentran las tribus en cada momento, rara vez son visitadas por los Heraldos Alados y nunca se celebran rekdaar, que son vistas por las tribus como poco menos que un secuestro bajo coacción. Hay quienes en Yrjaal les acusan de traidores, pero los hechos demuestran lo contrario: las tribus muestran un gran talento para saber qué lugares de Sjool están siendo atacados por las fuerzas de la oscuridad, y no dudan en enviar a sus belicosos jinetes al combate, enfurecidos por la grave afrenta de ver sus tierras atacadas por un invasor tan indigno.  

 

 La vida en las ciudades del sur

A raíz del intercambio de hijos entre las poblaciones fronterizas con Viejo Reino, han florecido en ambos lados de dicha frontera ciudades, cada vez más grandes, cuyos habitantes son mestizos que comparten usos, rasgos y costumbres tanto del Viejo Reino como de los sjoolgaard. Estos mestizos que pueblan el sur de Sjool se hacen llamar Tamaan, que significa “dos corazones” en lengua Kaar. Aunque en muchas aldeas del interior se emplea de forma despectiva tanto para este pueblo como para todo lo que esté “contaminado” por el Viejo Reino, los Tamaan se sienten orgullosos de su doble origen y se consideran pruebas vivientes de la amistad entre el Viejo Reino y el Sjool.

La presencia de estas ciudades, que no han dejado de crecer, está modificando poco a poco a la sociedad sjoolgaard. Los sabios más aperturistas peregrinan a ellas en vez de a Yrjaal para compartir conocimientos con sus homónimos del Foro de Eruditos, y los druidas conviven en los templos con los sacerdotes misioneros del Viejo Reino, acercando posturas gracias sobre todo al culto a Salvis, el dios del Viejo Reino más cercano a los Tamaan. Muchas tribus, para disgusto de las demás, han ido abandonando la ganadería trashumante para convertirse en caravanas comerciales, vendiendo armas y objetos del Viejo Reino a lo largo y ancho de Sjool, donde hace varias décadas que han extendido el uso de la moneda.

 

 El Anciano

Cada comunidad sjoolgaard está gobernada según las tradiciones que siga. Puede tener un líder guerrero, especialmente si es una aldea conquistada recientemente o no mantiene buenas relaciones con sus vecinos, puede tener un consejo de las familias o clanes más notables que la conforman, o quizá un Patriarca, si la comunidad está integrada por entero por miembros del mismo clan. No obstante la tradición más extendida es la del liderazgo del Anciano, el sjoolgaard más longevo del lugar. El respeto hacia aquéllos que han alcanzado una elevada edad está muy arraigado en todo Sjool, y tiene mucha relevancia en su sociedad. Incluso en aquellas comunidades donde el Anciano no manda, su figura suele ser ampliamente reconocida y escuchada, y se considera toda una institución de la cultura de Sjool.

 

Palabras Kaar

Existió en el pasado una lengua sjoolgaard de uso común derivada del Skaarn llamada Kaar, una versión muy simplificada que se podía utilizar sin la necesidad de los largos y duros años de aprendizaje del Skaarn, y carente de la profunda riqueza de sus símbolos pictográficos. Aunque tiempo atrás el Kaar era una lengua bastante extendida, con el paso de los años fue cayendo en desuso.

Aún así, en el lenguaje común de los sjoolgaard se mantiene el uso arcaico de algunas palabras Kaar, de las que resultan algunas terminaciones, como –gaard (procedencia, hijo de) o -jaal (ciudadela, refugio, fortaleza, lugar glorioso). Otros ejemplos de uso cotidiano del Kaar es la propia Sjool, que significa “tierras del mundo” o “tierras nevadas”, Kath, que tiene la doble acepción de “Mundo de Ánimas” y “cruzar, cruce”, e Yr, que es un vocablo mayestático para “héroe”, traducido como “Héroe de Héroes” e identificable con la figura del Rey de Sjool.

La lengua Kaar, aunque olvidada en su mayoría, conserva aún su alfabeto tradicional, que también es un reflejo simplificado de las complejas runas Skaarn.

 

 

El Apellido

 

Todo sjoolgaard tiene un apellido, el cual no tiene por qué ser el mismo a lo largo de toda su vida aunque finalmente se le recuerde por aquél que le acompañó en sus días de más grandeza. Muchos individuos quieren elegirlo, pero el auténtico apellido es por el que otros te reconocen, en todos los sentidos.

Cuando un sjoolgaard se convierte en adulto a través del Rito de Madurez, el Sabio que lo oficia proclama el apellido que ha elegido el joven. El individuo debe elegir con respeto el apellido que desea tener, ya que otros podrían ofenderse si resultara pretencioso, o incluso podrían convertir su apellido en otro burlesco, humillando al joven. A la postre, el verdadero apellido de un sjoolgaard es el que la gente utiliza para referirse a él, de manera que juega un papel determinante en las relaciones culturales de los sjoolgaards.

Para los bárbaros de Sjool, a diferencia de las gentes del Viejo Reino, ser descendiente de alguien heroico no convierte ni predispone al individuo a una grandeza similar. El mérito lo es todo para los sjoolgaard, y la sombra de la grandeza de sus ancestros resulta al mismo tiempo un orgullo y una carga, pues quien tenga un antepasado de gran importancia podría ser engullido por la sombra de su ancestro. Para labrar su propio nombre solo dispondrá de su propio talento, sin el crédito de la sangre.

Si un individuo lleva el nombre de su padre o de su madre en su apellido, lo lleva junto a la palabra gaard (hijo de) de la lengua Kaar. De esta manera, Terk, hijo de Laaj, se apellidaría Terk Laajgaard durante su juventud, hasta el día en que se forjara otro apellido por sus acciones. Llevar el apellido proveniente del padre o la madre durante toda una vida está lejos de ser una vergüenza, ya que es gesto de orgullo y respeto, y muchos sjoolgaard mueren honrosamente llevando en el apellido el nombre del progenitor. No obstante, la ambición de la mayoría de los jóvenes es acabar siendo recordado con un nombre realmente heroico, y ante todo, propio.

Puede suceder que un sjoolgaard reciba un apodo o sobrenombre en lenguaje común, como en el caso del propio Runjuurd Manorrecia, primer Yr de Sjool. En estos casos, el sobrenombre se convierte en el rostro del individuo, marcando su reputación y, a la larga, convirtiéndose realmente en su apellido.

Los Clanes

Otra tradición ampliamente extendida en todo Sjool es la estructura de clanes, consistentes en grupos familiares que abarcan varias generaciones, que actúan como unidad cuidando de los intereses comunes y compartiendo un mismo apellido.

Habitualmente obedecen, o al menos respetan en grado sumo, a un Patriarca o Matriarca, que puede ser el fundador del linaje, el líder que mantenga unida y fuerte a la familia, o simplemente pertenecer a la generación más antigua. Estas familias convertidas en grandes manadas tienen un nombre propio, obtenido quizá del nombre de un ancestro, un lugar geográfico, quizá una palabra Kaar, o cualquier otro elemento de identidad. Sus miembros afianzan su lealtad y su pertenencia a la familia adoptando el nombre del clan como el propio apellido, como si el clan de un padre o una madre se tratase. En estos casos no se utiliza la palabra gaard, reservada para el apellido proveniente del progenitor. Los miembros de un clan que no quieren ser parte de él desprecian utilizarlo como apellido, y parten en busca de su propio camino.

Los clanes pueden extenderse en varias aldeas por un amplio territorio, ocupar una sola comunidad e incluso, en asentamientos más grandes o ciudades, compartir el dominio con otros clanes. Existe una infinidad de pequeños clanes a lo largo de todo Sjool, aunque tan solo unos pocos de ellos han llegado a dominar grandes extensiones de terreno, siendo sus Patriarcas como pequeños reyes de los valles.

Actualmente, los clanes sjoolgaard más importantes de Sjool por su tamaño, poder y dominio son los siguientes:

  • Clan Skeggi: Sus miembros, diestros y reconocidos lanzadores de hachas, se jactan de ser el clan más belicoso de los que respetan las tradiciones y a los Lathiirgaard, sin haber sucumbido a la influencia de Rurik y la Oscuridad. Desde hace generaciones, el Clan Skeggi ha consolidado su fuerza a través de la guerra y el saqueo, llevando a sus numerosísimas huestes a la guerra. Desde los tiempos de su ancestro, Ranjal Skeggi, los guerreros varones del clan han desposado a cuantas mujeres han aceptado pertenecer a la prole de Skeggi, tanto de sus propias aldeas como de las aldeas conquistadas. Con una gran cantidad de esposas, cada guerrero Skeggi cría un pequeño ejército de hijos e hijas para la guerra. Todo Skeggi que desea desposar a una nueva mujer debe tener el permiso del Patriarca - actualmente Togar Skeggi – además del de la propia mujer que quiere desposar, la cual que puede reclamar que demuestre su valía en un combate mano a mano contra ella. El objetivo no es tanto vencer el combate, algo muy difícil en el caso de las más experimentadas guerreras Skeggi, sino demostrar que se lucha con fuerza y honor. Cuando el clan Skeggi fue demasiado grande para mantener esta costumbre de manera individual, los Skeggi comenzaron a acudir masivamente al Patriarca en una festividad propia llamada Skeggdaar, similar al Rekdaar - y muchas veces coincidente -, en el que los Skeggi presentan ante el Patriarca a las mujeres que desean desposar, celebrando bodas masivas, y presentando a los nuevos vástagos Skeggi que han nacido tras el último Skeggdaar ante el resto del clan. Los combates contra las mujeres que así lo reclaman se celebran antes del Skeggdaar, siendo este un momento sólo de celebración y no de lucha. Cuando un varón Skeggi pasa su Rito de Madurez, corta las largas trenzas de una de sus hermanas. Esto, por supuesto, admite el fracaso, pues las mujeres Skeggi, tan fieras como sus varones, no tienen por qué dejarse cortar las trenzas. Las mujeres del clan no solo sirven para engendrar hijos y llevar trenzas, sino todo lo contrario. Muchísimos de los mejores mandos de la hueste Skeggi son mujeres, precisamente porque dirigen a sus propios hijos e hijas al combate, con férrea y sangrienta disciplina.
  • Clan Angnarson: El clan del difunto Yr Inki es un clan sabio y disciplinado, que rodeó al Rey durante casi cien años, durante su largo reinado. Los Angnarson conocen de cerca la dura tarea de gobernar un reino como Sjool mejor que ningún otro bárbaro, y desde siempre mantuvieron a sangre y fuego la lealtad al Concordato, considerado un símbolo del reinado de Inki en las tierras de Sjool. El aperturismo y el acercamiento con los distintos reinos hizo, para bien o para mal, que muchos Angnarson comenzasen a pensar más tal y como lo haría un noble del Viejo Reino, o al menos de eso les acusan quienes no aprueban muchas de las cosas que hicieron años atrás. Aunque el Clan Angnarson sostuvo a Inki y el peso del poder, no era tan fuerte como siempre quiso aparentar. Desde el día que muchos recuerdan con el nombre de la Ira de Svalbard, el clan Angnarson fue tan solo un pedazo de lo que hasta entonces había sido, dejando de ser el mayor de todos los clanes mientras veían cómo Svalbard y los suyos, su propio clan, comenzaban una guerra contra el Yr, a quien a gritos llamaban “Inki el Traidor”.
  • Clan Svalbard: Antaño el clan Svalbard fue parte del Clan Angnarson, que fue el más grande de los clanes hasta el día de la Ira de Svalbard. Este orgulloso y tradicionalista guerrero, familiar y amigo de Inki, fue su incansable compañero de lucha hasta el día en que su relación se rompió. Svalbard consideró a Inki un traidor por haber pactado la alianza del Muro de Fuego con el Viejo Reino, y por hacerlo en el mismo instante en el que supo de la caída del anterior Yr, el Príncipe Raiiji. El enfrentamiento entre Inki y Svalbard acabó ocasionando la fractura del clan Angnarson, y desatando una guerra de poder entre ambos. Los años que siguieron a la firma del Concordato fueron una época de enfrentamiento dentro de Sjool, hasta que finalmente el propio Svalbard vio que la supervivencia de los suyos dependía de detener la guerra contra aquel a quien llamaba “El Traidor”, que contaba con el apoyo del Viejo Reino para reforzar su legitimidad. Tal y como la propia Ebenii hubiera hecho para salvar numerosas vidas, tras décadas de enfrentamiento Svalbard detuvo la guerra y aceptó al Rey, deteniendo así su guerra fraticida. No obstante la paz no supuso una reconciliación entre ambos, y Svalbard regresó a Yrjaal con la firme determinación de vigilar muy de cerca el gobierno del Yr. Éste respondió el gesto de paz de Svalbard con la conciliadora promesa de redimir su falta a las tradiciones trayendo los buenos tiempos a Sjool. Svalbard volvió así al lado de su amigo y pariente, tendiendo la mano por el bien de Sjool, pero sin olvidar en ningún momento todo el dolor sufrido. Con los años, Yur, el nieto de Svalbard, continuó la postura vigilante de su abuelo, participando en la toma de decisiones de Inki hasta que éste falleció. Hoy en día, el gobierno de Argath el Joven mantiene la línea aperturista de Inki, aunque la mano reconciliadora que el nuevo Rey ha tendido al Clan Svalbard no termina de contentar el férreo y exigente orgullo de estos héroes. Yur Svalbard se ha convertido en toda una institución como consejero del Yr Argath. El clan Svalbard es, de hecho, el que más estrictamente se ciñe al orgullo guerrero y el código de los Héroes que legaron los Lathiirgaard al pueblo de Sjool.
  • Clan Rhorku: El nombre del héroe Rhorku Hachaveloz quedó grabado en la historia de Sjool tras la Batalla de la Llanura de las Cenizas, y se hizo más grande aún en los años siguientes llevando a su clan a la guerra del Muro. En la dureza de la guerra contra la Oscuridad se forjó el nombre de este clan y del actual Rey, el nieto de Rhorku, Argath el Joven, quien desde su temprana edad de cinco años comenzó a luchar en el Muro junto a su anciano abuelo. Hoy en día el Clan Rhorku mantiene militarmente el Muro al norte de Yrjaal en estrecha colaboración con la Cábala y la Hermandad de las Capas, y nutre gran parte de la horda de Heraldos Alados y Campeones sjoolgaard, apoyando al Rey en el difícil gobierno de Sjool.
  • Los Hijos de Kor: Esta gran familia reclamó un buen día ser la herencia de la sangre de Kor el Lathiirgaard, el dios de la astucia y el conocimiento, antes de morir y convertirse en una deidad. Muchos en Sjool dudan de la verdad de su afirmación, y acusan a los Hijos de Kor de querer beber de la gloria de un dios de una manera arrogante e insultante. De una manera o de otra, lo cierto es que este clan ha trabajado arduamente junto al Anillo de las Runas para recopilar, conseguir y extender conocimiento, y de él han salido muchos más Sabios que guerreros. Su dominio llega hasta las primeras ciudades del sur en las que viven los Tamaan, a quienes permiten vivir en sus comunidades.
  • Clan Daraali: Este clan también es fuertemente tradicionalista y secretista, y se aferra a las enseñanzas de sus druidas, hasta el punto en que no tienen Patriarca, sino que están gobernados por tres hermanos druidas de gran poder y avanzada edad. Se dice que este clan recibe increíbles Bendiciones de Daanu, y se ignora qué sacrificios realizan a cambio, teniendo en cuenta su incomparable riqueza natural y prosperidad en un entorno montañoso, helado y hostil. Están establecidos al oeste de Sjool, cerca del límite de las Tierras Salvajes, donde se dice también que mantienen buenas relaciones con los salvajes orcos. Los Daraali son, de hecho, los primeros sjoolgaard en comerciar y mantener amistad con un clan orco.
  • Clanes de Rurik y la Oscuridad: Aparte de la infinidad de grandes y pequeños clanes que habitan Sjool, los orgullosos bárbaros no olvidan que sus tierras han sufrido la conquista de las oscuras huestes de Rurik y su aliada, la Diosa de la Oscuridad del Viejo Reino. Incontables clanes han sido conquistados por las Tinieblas a lo largo de los siglos, y otros tantos corrompidos por su influencia. En todas las ocasiones en las que los clanes de Sjool se han enfrentado a estos clanes caídos y corruptos, durante la batalla siempre les han oído lanzar terribles gritos de guerra en nombre del dios Rurik. En los últimos tiempos, además, han comenzado a reclamar los restos de Sjool en nombre de su propio Yr, el infame Gargorond, el Caballero Negro. Nadie sabe cuántos clanes sirven al desheredado Rurik, aunque todos temen la imagen de un horizonte cubierto por sus huestes.

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