Economía
Debido a la Oscuridad, siempre presente en la vida de los elfos, todas las poblaciones de Fungarest tienen que ser potencialmente autosuficientes. No quiere decir esto que no se produzca comercio entre ellas sino que las necesidades básicas deben ser cubiertas en la propia ciudad. Las diferentes ciudades del estado se gobiernan con completa autonomía, al igual que todos los pueblos. Sin embargo, aunque tengan sus propios Consejos, se consideran siempre subordinados al Consejo de los Nueve que es garante de la unión de los elfos. Es habitual que en las poblaciones élficas los impuestos sean un diezmo del cual 9 partes permanecen en la propia ciudad y la otra pertenece al Consejo de los Nueve. Tras la destrucción de Cristara, Fungarest se vio súbitamente sin apenas hierro dado que la pobre producción de Nelfiras no era suficiente. Este es uno de los principales alicientes para el distante comercio con Daenus, que sí lo posee en abundancia aunque sus bosques de Shaundra aún no tienen la edad y extensión suficiente como para poder abastecer a la población. Por ello están abocados al comercio … o a alimentos alternativos de otras razas, como el trigo o la carne de buey. Tras la abolición de la esclavitud a raíz del Concordato, la mayor parte de la mano de obra de las ciudades de Fungarest se afincó en las vecinas provincias de Erion, Tárrenar y Morcaria con la consecuente merma económica. Finalmente se compensó esto con el trabajo de los ahora sirvientes que permanecieron en Fungarest junto con el de los propios elfos, suficiente para suplir a la población reducida. Desde el Concordato, a través de Erion se estableció un activo tránsito comercial que ha hecho que sea habitual encontrar en Fungarest productos humanos y excepcionalmente incluso Thrain. Esto se ha visto aún más favorecido desde la fundación de Tritón y Daenus, que han relanzado el comercio en el este de Fungarest.

