Desde tiempos remotos, el pueblo de Sjool siempre fue un cúmulo de aldeas y tribus desperdigadas por las nieves. No tenían más cohesión entre ellas que el frío clima de su tierra, el acervo de tradiciones y costumbres difusamente comunes, y un compartido afán de guerra contra los brutales habitantes de las Tierras Salvajes al oeste, y el organizado Viejo Reino al sur. Las guerras que durante largo tiempo azotaron Sjool causaron la desaparición de las tablas Skaarn más antiguas – tablillas de barro que recogen mediante runas la sabiduría de los sjoolgaard -, causando la pérdida irremediable de casi toda la historia antigua de las tribus, y de un gran conocimiento.
La historia reciente de Sjool comienza con la ascensión al trono del legendario Runjuurd Manorrecia, que ya era un poderoso héroe cuando robó el Secreto del Fuego y lo vendió a la Cábala Escarlata por el mayor tesoro de oro y piedras preciosas que ha existido jamás. Runjuurd empleó esas riquezas para unificar todas las tribus bajo su mando y, tras casi diez años de cruentos combates contra los clanes más beligerantes, se convirtió en el primer Yr, Rey y Héroe de Héroes de los sjoolgaard.
Pese a su magnitud, esta portentosa hazaña no fue suficiente para saciar la sed de poder de Runjuurd y una vez consolidado su dominio en las tierras de Sjool, el nuevo Yr lanzó a sus huestes contra el Viejo Reino, pillado por sorpresa al encontrarse en guerra contra las fuerzas de la Reina Oscura. Desgraciadamente para los sjoolgaard, el Viejo Reino no estaba indefenso y los magos de la Cábala les devolvieron el golpe, lanzando contra ellos el terrible y devastador poder del Fuego que poco antes les vendiera el propio Runjuurd. Los combates fueron terribles, prolongándose durante casi treinta años, y ambos bandos sufrieron horribles pérdidas, algo que poco más tarde aprovecharía la pérfida y astuta Reina Oscura. A la muerte de Runjuurd durante dichos combates le sucedió su hijo, Raiiji, aclamado como Rey por los héroes de Sjool aunque nunca llegó a ser coronado por la brevedad de su mandato. Valiéndose de su astucia y del resto del tesoro de su padre, Raiiji consiguió para sus mejores Campeones armas y armaduras de Acero Incógnito con las que asestó un golpe devastador a la Cábala Escarlata, golpe del que aún hoy no ha conseguido reponerse. Pero de poco les sirvió.
Fue en ese momento cuando la Reina Oscura decidió mostrar sus cartas, lanzando el mayor ejército visto hasta la fecha contra todo el mundo conocido. Los sjoolgaard se llevaron la peor parte y perdieron tres cuartos de su territorio y al Príncipe Raiiji, ambos barridos por los ejércitos tenebrosos.
A Raiiji le sucedió Inki, al que muchos en su tiempo llamaron el Traidor, y que pasó a la historia como Inki el Prudente. Viendo en una alianza con su enemigo, el Viejo Reino, la única posibilidad de que su pueblo sobreviviera a las fuerzas de la Oscuridad, este pactó con la Cábala Escarlata y el Rey Táladas la protección de su menguado territorio. A cambio, Sjool aunaría sus orgullosas huestes con el ejército del Viejo Reino, los thrain y los elfos de Fungarest para plantar cara a la marea de tinieblas que se avecinaba. Esta fuerza combinada de thrains, elfos y humanos de los dos Reinos contuvieron a las huestes de la Oscuridad en la Batalla de la Llanura de las Cenizas el tiempo suficiente para que, con un gran sacrificio por parte de todos los pueblos, se pudiese levantar el Muro de Fuego cuya creación marca un antes y un después en la historia de los Reinos. En el año 71 M.F. Inki murió plácidamente en su lecho, con casi cien años, orgulloso de haberle otorgado a su pueblo la esperanza que tanto necesitaba.
Argath el Joven, su sucesor y actual monarca, es el ejemplo personificado de los tiempos que corren. Nieto de Rhorku Hachaveloz, un reconocido héroe de la Batalla de la Llanura de las Cenizas, Argath sabe perfectamente que la Reina Oscura sólo será derrotada mediante la unión de las razas, y en su gobierno se esfuerza para eliminar los viejos odios e incrementar la cooperación entre Reinos. El desafío que debe afrontar el Yr para continuar la labor de Inki es doble: además de plantarle cara a la Reina Oscura, debe continuar la lucha para superar las reticencias de los sjoolgaard y los habitantes del Viejo Reino a coexistir, reacios a olvidar tan fácilmente tantos años de enfrentamiento y odio. En todo caso, los sjoolgaard están más que dispuestos a enfrentarse a su destino y recuperar su tierra con el hacha en la mano y un grito de guerra en la garganta.
Continúa aprendiendo cómo se organiza la sociedad de Sjool