Organización

 

 

El Yr, Rey y Héroe de Héroes

Yr Argath el Joven, Rey de los sjoolgaard y Héroe de Héroes, es el actual soberano de todo el territorio de Sjool. Todas sus aldeas y tribus nómadas le deben obediencia, así como las huestes de los Campeones sjoolgaard.

 

El Trono de los Lobos es una institución relativamente nueva en Sjool. Runjuurd Manorrecia fue el primero en coronarse como Rey de los sjoolgaard y Héroe de Héroes, valiéndose de su prestigio y el oro obtenido de la Cábala Escarlata para consolidar su poder. No fue tarea fácil, puesto que los sjoolgaard son un pueblo orgulloso e independiente, que nunca antes había actuado unido como nación, y a quien, al principio, un gobernante que ni conocieran ni viviera en su misma aldea o tribu les inspiraba poca lealtad. No obstante Runjuurd fue astuto, y alentó en beneficio del Trono las ansias de todos los sjoolgaard de llegar a ser proclamados como Héroes y entrar a formar parte de los Campeones – mediante el Rekdaar, ver más abajo -, respetando las tradiciones más antiguas de su tierra. Este sistema ha permitido la permanencia del gobierno del Trono de los Lobos hasta hoy.

 

El Trono en sí está esculpido de una gran roca, representando una manada de nueve lobos, sobre la que se sienta el gran Yr.

 

El Consejo de Venerables

 

El Rey se rodea de muchos guerreros y héroes, pero sería necio si no escuchara la voz de los dioses y del conocimiento. Es por eso que existe el Consejo de Venerables, una mesa a la que se sienta el Rey junto a tres poderosos Druidas, enviados desde el Gran Círculo de Daanu, y tres ilustrados Sabios, enviados desde el Anillo de las Runas. Las palabras del Consejo no obligan al Yr en sus acciones, aunque hasta el más grandioso de los héroes debe escuchar con humildad la sabiduría de sus mayores, que tienen la importante misión de ayudar al Rey a elegir el camino que más honre a los dioses.

 

Los Heraldos Alados

 

Para mantener el dominio de un territorio como Sjool, el Rey cuenta con los Heraldos Alados, portadores de la Yrgoar, la Voz del Rey, y consagrados a su servicio por encima de sus ambiciones personales. Ellos son los ojos y oídos del Rey a lo ancho y largo de Sjool, y los portadores de su voluntad, recorriendo las frías y peligrosas llanuras y bosques durante la mayor parte de su vida llevando el grito del Yr, su voluntad, y trayendo las nuevas de un rincón a otro del Reino, siendo así las riendas de Sjool.

 

Los Heraldos son escogidos por el propio Rey entre los más leales de sus Campeones. Reciben ese nombre por las alas que coronan su casco, cuyos colores varían según la naturaleza de la misión que estén cumpliendo:

 

  • Alas azules: indican que portan la voluntad del Rey. El Trono de los Lobos se implica poco en el gobierno diario de las numerosas aldeas sjoolgaard, dejando que cada una elija a su jefe según su tradición y lleve sus asuntos como le plazca. No obstante, cada vez que el Yr desea imponer su voluntad, ya sea para detener una guerra entre aldeas que se salga de lo sano y deseable - el saqueo está muy enraizado en la cultura sjoolgaard y está visto como una manera de sustituir un pueblo débil por otro fuerte - frenar las aspiraciones de un líder demasiado poderoso u ordenar la construcción de puentes o caminos, recurre a sus Heraldos para recordar a sus súbditos quién es el que manda. Las órdenes que los Heraldos Alados portan rara vez son desobedecidas, pues conllevan la promesa tácita de que la siguiente visita será realizada por los Campeones sjoolgaard, que invariablemente acabará con la devastación de la aldea insurrecta. No hay lugar para la sutileza en una tierra tan dura, y encontrarse con un conflicto mayor contra un poderoso clan ha traído grandes guerras a los largo de la historia.

 

  • Alas rojas: son la marca de los tiempos de guerra. Cuando el Rey envía a los Heraldos portando las alas rojas, está convocando a todas las aldeas, tribus, clanes y ciudades para ir a la guerra, todos unidos bajo el mando del Yr. Normalmente el enemigo común es la propia Oscuridad, o los malignos y sanguinarios seguidores de Rurik, traidores al pueblo de Sjool. Generalmente la aparición de los Heraldos de alas rojas basta para alentar a la población y encender el ardiente espíritu guerrero del pueblo bárbaro y rápidamente surgen numerosos jóvenes deseosos de alcanzar la gloria en el combate. A toda aldea que envíe un buen número de guerreros al frente se le concede el privilegio de colgar la Marca del Rey en sus puertas, indicando que está bajo la protección del Trono de los Lobos y que cualquier saqueo o ataque será castigado duramente con el filo de las hachas de los Campeones sjoolgaard.

 

  • Alas Negras: Los Heraldos sólo usan este distintivo cuando fallece el Rey sjoolgaard. Mientras la mayor parte de ellos se quedan en Yrjaal, la capital, para organizar la coronación del siguiente Yr, otros se lanzan a los caminos para proclamar el luto por el difunto Héroe de Héroes, que continúa su camino hacia el Kathjaal, la morada del dios Lathiir a las puertas del Mundo de Ánimas.

 

  • Alas blancas: Sin duda alguna, el mayor acontecimiento del año para las aldeas sjoolgaard es divisar en la distancia, a mediados de la Estación del Fuego, Heraldos portadores de alas blancas en el casco, signo de la llegada del Rekdaar.

 

El Rekdaar

 

Una vez al año, los Heraldos acuden portando alas blancas en sus cascos hacia cada asentamiento y comunidad del Reino para realizar la Rekdaar, una semana de celebraciones, pruebas, duelos y desafíos y concursos en la que cada joven da lo mejor de sí mismo para destacar por encima de los demás. El premio lo vale: ser escogido para formar parte de los Campeones sjoolgaard, viviendo a partir de entonces en los Salones de los Campeones de Yrjaal, y dedicando el resto de su vida a la guerra y la gloria al servicio de Sjool y el Rey.

 

El número de elegidos que designan cada año los Heraldos depende en buena medida del número de habitantes de cada aldea, ya que el Yr no desea privar a las comunidades de su mayor tesoro, los jóvenes. Cuantos más jóvenes pueda enviar una aldea a Yrjaal, habrá más posibilidades de que alguno de ellos destaque sobre el resto y alcance el honor de combatir entre los Lomos Plateados, los más reputados guerreros sjoolgaard, que acompañan al propio Rey en la batalla.

 

Los Campeones sjoolgaard

 

Para hacer cumplir su ley y para enfrentarse a los enemigos de Sjool, el Rey cuenta con los Campeones sjoolgaard, el ejército de Sjool. Elegidos entre los mejores jóvenes bárbaros durante las Rekdaar, y entre aquéllos que hayan destacado en la guerra, estos Campeones viven por y para el combate. Cuando no se encuentran depurando su técnica están en primera línea defendiendo el muro de fuego o haciendo cumplir la voluntad del Rey dentro de sus tierras.

 

Dentro de la estructura de los Campeones hay distintas jerarquías, niveles y títulos, que van desde los Cachorros, jóvenes en proceso de entrenamiento que han visto poco o ningún combate, hasta los Lomos Plateados, la élite de Sjool, la manada del Yr.

 

Aún siendo los Campeones sjoolgaard los más fieros y mejor armados de entre los bárbaros, la guerra no recae únicamente sobre sus hombros, ya que allá a donde vayan les seguirán guerreros de los distintos asentamientos y clanes que hayan acudido a la llamada de las alas rojas, y grupos de aventureros ansiosos por pasar a la historia tal y como lo hiciera el gran héroe mitológico Raaj – ver la sección sobre Religión.

 

Yrjaal, la Joya de las Nieves

 

Situada en el corazón del territorio sjoolgaard, Yrjaal (Ciudadela del Rey y Héroe de Héroes en lengua Kaar), es con diferencia la mayor ciudad del reino y su capital. Desde el Trono de los Lobos el Yr gobierna a sus súbditos y dirige el destino del pueblo bárbaro, ayudado por sus cercanos y por el Consejo de Venerables.

 

En Yrjaal se encuentran: el Bastión de los Heraldos Alados, los Salones de los Campeones sjoolgaard, donde se entrenan los jóvenes Cachorros y se alojan las huestes que no se encuentren cumpliendo una misión, y el enigmático edificio del Anillo de las Runas, donde los mayores sabios de todo Sjool atesoran conocimientos como si de oro se tratase, en salas interminables plagadas de tablillas Skaarn.

 

Es también esta gran ciudad donde el Rey recibe a los enviados de los otros reinos. Dado que el camino hacia Yrjaal es largo y peligroso, existen embajadas permanentes donde los enviados viven mientras dure su servicio.

 

Las tierras alrededor de Yrjaal, que engloban al gran lago del mismo nombre, así como las vastas tierras del Mar de la Lanza y sus valles, pertenecen directamente al Rey y sirven para abastecer a la capital y sus huestes. Es habitual que se concedan parcelas de estas tierras a Campeones cuya edad o heridas de guerra no les permitan luchar, o a refugiados de aldeas y tribus sjoolgaard que lo han perdido todo a manos de la Oscuridad. De esta manera, se les permite seguir ayudando al reino con el arado cuando sea imposible hacerlo con el hacha.

 

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