Relaciones Exteriores

Los elfos son una raza consciente de su origen divino y de su papel fundamental contra la Oscuridad. Entienden que hasta que consigan la victoria deben conducir y educar a las demás razas tal y como hicieron en el albor de los tiempos cuando aún eran un solo Dios. Desafortunadamente, estas nobles intenciones son en demasiadas ocasiones malinterpretadas como orgullo o arrogancia, por lo cual los elfos han preferido siempre dosificar su relación con otras razas. No obstante, tras alzarse el Muro no ha habido más remedio y son numerosos ya los enclaves comerciales en el Viejo Reino que sirven tanto como fuente de riqueza como de cultura a las afortunadas comunidades donde se encuentran. Son muchos los humanos que viven en Fungarest, casi en su totalidad en calidad de sirvientes, y aunque hay algunos emplazamientos donde este no es el caso (Tritón y los asentamientos de sjoolgaards) la convivencia con ellos no es un problema. Idéntico es el caso con los humanos de Erion, cuyos antepasados tuvieron la suerte de relacionarse mucho con los elfos y actualmente encarnan lo mejor que los elfos pueden esperar en los humanos. Lamentablemente no todo es paz y armonía, porque hay algunos grupos humanos que miran con codicia y envidia a Fungarest, anhelando sus riquezas materiales y en conocimientos. Los principales de estos necios son la Casa de la Gorgona y la Cábala Escarlata, con los que se lleva una distante política de vecindad forzada. Son tolerados porque supone más problema extirparlos que dejarlos donde están, pero no por ello son bienvenidos. Por último los thrain son considerados seres cavernícolas que propiciaron en su ignorancia el advenimiento de la Oscuridad. Los elfos son magnánimos y no guardan rencor a esta raza de la que hasta el más estricto de los elfos reconocerá que no actuó con malicia sino simplemente con estupidez. De buen gusto los elfos retomarían la tutela de estos pobres seres y los guiarían por los senderos de la luz. Desafortunadamente los thrain son testarudos como ellos solos y aún hoy en día con medio mundo anegado por la Oscuridad prefieren obcecarse en rechazar la cordial mano tendida. Algunos elfos, exasperados ante tanta estulticia, han sugerido abandonar definitivamente a los thrain a su suerte. Olvidan que aparte del deber moral de todo elfo de ayudar en lo posible a las razas inferiores, los thrain guardan aún en sus oscuras cavernas los dos Aspectos enloquecidos, Eial y Exay y que la guerra contra la Oscuridad no se ganará hasta que éstos sean liberados. Probablemente los thrain no sepan siquiera lo que guardan, nunca destacaron por su perspicacia, pero un elfo podría entender lo que para ellos está oculto… algún día será necesario hablarles, aunque tengan que gritarles para que les escuchen. LA OSCURIDAD: Tras cerrarse el Muro dejando a merced de la Oscuridad a Coralis, la Primera Ciudad, se pensó que finalmente se habría de conocer descanso tras el incesante hostigamiento de la Oscuridad. Y en parte es cierto, ya no se teme como antaño que ejércitos de máscaras y gigantescos guerreros acorazados arrasen los pueblos con magia y acero. No obstante, el Mal sigue existiendo y es ahora más insidioso. Aún hoy desaparecen en la noche personas en mitad de una ciudad completamente fortificada y se oyen aciagos lamentos en la noche. Antes del Ocaso todo el mundo ha fortificado ya su pueblo y su casa, y en ocasiones ni eso es suficiente. Se han visto bestias terribles en los bosques, posiblemente criaturas supervivientes de antes de que se cerrase el muro. Y todavía en ocasiones se alzan entre los humanos las temibles máscaras, dejando una estela de miedo y destrucción antes de poder ser aniquiladas. En verdad la Guerra contra la Oscuridad aún no ha concluido