Religión
Como se puede comprobar, los thrain tienen una cierta obsesión por la numerología y porque los números 1, 3, 7 y 11 estén presentes de alguna manera en sus vidas. Cada provincia tiene un Thron, cada clan un Jefe, cada gremio un Artethrain. El Jefe gobierna 7 años, el Artethrain sólo 3. 77 es el número mínimo de habitantes necesario para que una población tenga Alcalde. E igualmente es el número de miembros del Consejo de Ancianos. Hay 11 provincias, 7 regulares, 3 exteriores y 1 limítrofe... La explicación es que estos números se consideran de buen agüero pues de alguna manera representan a los Dioses, aquellos poderosos espíritus que les crearon y que con su aliento mantienen el mundo en orden y perpetuo movimiento. En la biblioteca del Templo de Káiliak hay una extensa obra (uno de los pocos documentos escritos que conservamos los thrain) en donde se explica en detalle el panteón thrain. Los thrain veneran a 11 dioses distintos, cada uno encargado de ayudar y aconsejar a los thrain en un aspecto distinto de sus existencias. Boda, la Madre, la Creadora, la Matrona. Su aliento les insufló vida y el estruendo de su risa sacudió la tierra, creando las montañas y los valles. Es la patrona de la Familia y del Clan, la Guardiana del Hogar y protectora de los niños thrain. Se la venera sobre todos los demás Dioses por ser su progenitora y la que dio origen a todo lo demás. El Gran Templo de Káiliak está consagrado a ella y en él sirven thrain y thraine dedicados a mantener frente a la Oscuridad todo aquello que caracteriza a su raza: sus leyendas, la cohesión de las familias y clanes, el conocimiento de su estirpe. Boda tuvo tres hijos, tres hermanos gemelos: Hókor, Dúkor y Malos. El primero de ellos se estableció en las cumbres montañosas y desde allí ordenó a los vientos que se sometieran a su voluntad. Es el Dios de la Tormenta y la Tempestad, así como del Sol y las estaciones. Los viajeros, comerciantes y los habitantes de las provincias exteriores le veneran por el fuerte impacto que tiene la climatología en sus vidas. Dúkor, el segundo hermano, descendió a las profundidades cavernosas de la tierra. Allí enseñó a los thrain los secretos del fuego, a horadar la montaña y a trabajar los materiales que les proporcionaba. Su guía y protección son como un faro en la oscuridad del subsuelo y todo thrain, viva donde viva y sienta lo que sienta le venera, pues gracias a él sus dominios se extendieron mucho más allá de la limitada superficie. Todo thrain se debe presentar ante Malos, el tercer hermano, en algún momento. Es el Señor del Ufern, del Más Allá, Guardián de los Muertos y Juez de las Almas. Él es quien evalúa lo digno y honorable que ha sido un thrain durante su vida y, en función de eso, le asigna el lugar apropiado a su servicio. Si fue digno, volverá con sus ancestros con los que compartirá la sabiduría de toda una eternidad de almas thrain. Si Malos no está satisfecho, le condenará a vagar por el mundo en solitario, sin la compañía de sus amigos ni el sosiego del clan, hasta que expíe sus culpas y tenga el valor de volver a presentarse ante él. Sólo hay una condena más terrorífica que el exilio del territorio Thrain y es el exilio del brazo protector de Malos. Tan terrible es, que Malos, en su infinita sabiduría, nunca ha condenado a nadie a semejante suplicio. Boda impresionada por la habilidad de Dúkor para manejar a su antojo la tierra, se enamoró de él y juntos engendraron siete nuevos espíritus que en un sólo día alcanzaron la plenitud de su poder. Ara, la mayor, vio que los thrain vivían siempre al límite de la supervivencia, pues no éran muy duchos en el arte de la labranza y el pastoreo, bajo tierra o sobre ella. De modo que centró todo su poder en instruirles y ayudarles en ese aspecto. Ara es la diosa de las Cosechas, de los Campos y la Recolección. Los thrain que se dedican a este tipo de tareas la tienen en gran estima, al mismo nivel que Hókor, señor del Clima, pues entre ambos pueden convertir un año de hambruna en uno de abundancia. Tergo es el siguiente. Fuerte y temperamental, nunca estaba de acuerdo con sus hermanos. Es el Dios de la Guerra y el Conflicto, de la Lucha y el movimiento, de las Fronteras y los Cruces de Caminos. Siempre que hay que tomar una elección, es a Tergo y a Brano a quien los thrain piden consejo. Es el patrón de los guerreros, soldados, guardias y el protector de la Milicia Insondable y los Ethrenos. Brano es el favorito de Boda. Completamente opuesto a Tergo, Brano es reflexivo y calculador. Ama el conocimiento, las leyendas y el estudio. Es el patrón de los Sacerdotes y Guardianes de los templos, así como de los Cuentacuentos y los Oradores. Los impulsivos jóvenes thrain sienten mayor afinidad por Tergo mientras que al crecer en edad y sabiduría, sus plegarias cada vez más frecuentemente se vuelven hacia Brano. Irazud es el patron del Dinero y el Comercio. Toda transacción empieza y termina con un plegaria a Irazud para que el trato sea beneficioso para todos. Evidentemente los gremios sienten un gran respeto por él y, especialmente, el gremio del Oro. Turazdul el Sombrío, el Quinto Hermano. Los Dioses son inmortales y su esencia es pura y luminosa, sin embargo se cuenta que Turazdul sufrió algún tipo de enfermedad y esa esencia quedó manchada. Sus hermanos y tíos le evitan pues temen contagiarse, y sólo Boda le sigue acogiendo en su seno, con su infinito amor. Mencionar su nombre suele ser sinónimo de fatalidad (y de hecho el número 5 es de mal agüero). Es el Acechante, el Enfermo, el que extiende la discordia. Es el que guía a los thrain por los túneles equivocados. En contrapartida, es también el patrón de los cirujanos, los físicos y todos aquellos que tienen que lidiar con enfermedades y males del cuerpo o la mente, pues al igual que su presencia puede enfermar, su voluntad puede sanar. Máhar, la de Fácil Risa, es como Boda pero con la frescura de la juventud. Ama la familia y los clanes, las reuniones junto al fuego, ama las celebraciones, las bromas y la cerveza. Le divierte incordiar a sus hermanos Tergo y Brano pues, cada uno a su manera, se toman la existencia demasiado en serio. Es la Rebelde, la Ladrona, y representa a todo aquello que, sin ser ruin y siniestro, como el asesinato, implica saltarse las normas. Es la patrona de las fiestas, de los jóvenes y niños, y de los ladrones. Naréidum es la Forjadora. La favorita de Dúkor pues si este fue el maestro, Naréidum pronto le supero y por ello se siente orgulloso. Si Dúkor enseñó a los thrain a excavar la tierra y trabajar los metales, la Señora del Conocimiento les enseñó a hacer únicos esos objetos trabajados. La Instructora, la Ingeniera o la Gran Herrera son otros nombres que se le dan. Entregarles el conocimiento de las runas para forjar el poderoso Acero Incógnito ha sido su mayor regalo a la raza thrain. Todos los thrain la veneran pues Naréidum ha hecho de ellos unos artesanos del metal insuperables. Adicionalmente, hay algunas sectas poco numerosas entre los thrain (especialmente entre los miembros de los gremios de las Galerías y la Forja) que no aceptan este panteón y que colocan a Naréidum en lo más alto del mismo, relegando a los demás Dioses a un escalón por debajo de ella. Estas sectas y creencias nunca se han extendido demasiado, pero siempre han estado presentes y causado problemas por el fanatismo de sus miembros. A estas sectas se las conoce de manera genérica como Naréidumitas. Todos los dioses tienen sus templos, cada uno en los lugares que le son más propicios. Así, Boda tiene su templo en Dak-Káiliak, centro de la cultura thrain y lugar de reunión del Consejo de Ancianos. Los templos dedicados a Hókor tienden a situarse en el exterior, encaramados en acantilados y cortantes permanentemente azotados por el viento, mientras que por el contrario, los templos consagrados a Naréidum pueden encontrarse sólo en las profundidades de la tierra. Estos templos no son muy numerosos ni tampoco grandes (salvo el Gran Templo de Dak-Káiliak) ya que no son centros destinados a que los thrain acudan a orar, sino que más bien son lugares donde los sacerdotes se forman y dan consejo a quien quiera que se lo pida. Las tareas que llevan a cabo los sacerdotes thrain dependen de a qué dios hayan decidido servir. Así los sirvientes de Boda están encargados de celebrar los matrimonios thrain, llevar la estructura de los árboles genealógicos y sirven como consultores cuando se trata de recordar alguna leyenda o situación pasadas, en especial en los Consejos. Los de Malos reciben y preparan a los muertos para su viaje al Otro mundo, siendo lo más habitual la cremación. Y los de Turazdul son médicos y sanadores. Todos ellos, en cualquier caso, se hayan en permanente contacto con los elementos de su dios, de ahí que puedan obrar milagros que están más allá de las posibilidades del resto de los thrain. Su jerarquía es estrictamente por orden de edad siendo el sacerdote más anciano del Gran Templo de Boda el de mayor rango. Los thrain que son nombrados sacerdotes deben ser célibes, no pueden ser Jefes de Clan, Alcaldes, Thron, Artethrain ni pertenecer al Consejo de Ancianos. No obstante si que pueden ser consejeros de los anteriores, siendo esta una de las principales obligaciones de los servidores de Tergo, Brano e Irazud. Esta forma de entender la religión entre los thrain es muy personal e individual, no encontrándose dogmatizada por numerosos ritos y prácticas. Cada cual se dirige al dios que necesite en cada momento de la manera que considere más apropiada y es potestad de cada dios el contestar de una forma o de otra. La plegaria de un niño thrain que pide ayuda a Turazdul para que su madre sane de una enfermedad no tiene nada que ver con la que le elevaría el físico de Turazdul que la trata. Más aún, el dios se sentiría ofendido si así fuera pues no es igual la percepción del mundo de uno y otro y, por tanto, sería artificial y grosero que ambos compartieran la misma visión. La única festividad religiosa que tienen los thrain es la Nocheoscura. Este día, que coincide con la noche más larga del año, los thrain celebran el momento en que Dúkor les guió a las profundidades, huyendo de la gelidez del exterior, y les enseñó a sobrevivir y medrar en las cavernas al margen de las demás razas. Esa noche los fuegos de todos los templos se apagan, excepto el del templo de Dúkor de Dak-Súlar (antiguamente había un Gran Templo dedicado a Dúkor, igual que a los demás dioses, pero la Oscuridad barrió las Provincias en los que se encontraban centurias atrás y ahora sólo queda el Gran Templo de Dak-Káiliak, dedicado a Boda). A partir de este templo parten emisarios portando antorchas hacia los confines de todas las Provincias, renovando con esa llama el compromiso de los thrain para con los dioses.

