Terra Incognita - Sombras sobre Tíndar
Desde la más humilde cabaña de la ciudad de Tíndar, uno de los lugares más septentrionales de la provincia de Tar, rodeados de sombras y con la vista en otra parte, dos figuras trataban de atar cabos en torno a lo que la gente empezaba a llamar “La Masacre de Tíndar”. Uno de ellos, visiblemente nervioso, daba vueltas en torno a la destartalada estancia. El otro hombre tomaba notas incesantemente en un manchado pergamino.
- Catorce muertos, catorce en una sola noche... ¿Cómo ha podido pasar?
- El Real Gremio de Curanderos los ha examinado a todos antes de su incineración, y tienen claro que las armas empleadas eran cortantes y muy similares, tanto que perfectamente podría haber sido la misma.
El hombre que estaba de pie detuvo un momento su nervioso paseo.
- Sin embargo, una vez más Su Excelencia el Señor Deon de la Casa del Puñal tuvo que destacar sobre los demás. Le destrozaron tanto que cualquiera diría que le mataron a mordiscos o le hicieron reventar desde dentro. El Gremio de Curanderos no supo qué decir sobre su muerte, pero para mí resulta obvio que el ataque fue dirigido únicamente hacia él, y que las demás víctimas sólo fueron pobres desgraciados con mala suerte.
Los dos hombres guardaron silencio, tratando de reconstruir el crimen.
- Teniente... ¿Crees que la Oscuridad puede haber llegado hasta aquí sin que nos diéramos cuenta?
- Veamos... No es su estilo habitual... Normalmente no atentarían contra una sola persona, si pueden atacar ciudades enteras, pero puede que estemos ante una nueva forma de hacer la guerra.
- Los thrain dicen que la torre no tiene pasadizos subterráneos por debajo, ni siquiera para calabozos o despensa. ¿Cómo pudieron entonces infiltrarse?
Los dos hombres suspiraron, sobrecogidos por la magnitud del enigma.
- Y si no ha sido la Oscuridad, ¿quién está detrás de todo esto?
- Hay tantas facciones que desearían desestabilizar el gobierno de la ciudad... Pero ninguna tan insensata, ¿no crees?
- No lo sé, teniente.
Ninguno de los dos hombres querría haberlo admitido, pero no sabían ni cómo empezar a investigar los crímenes de Tíndar. Había demasiados cabos sueltos, muchos de ellos probablemente no existieran en realidad, y si tardaban demasiado puede que nunca esclarecieran la verdad sobre lo sucedido.
- Bien, basta por ahora. Tenía que haber terminado ya este informe, y no querrás pagar las consecuencias de mi amonestación.
- Sí, teniente.
Ambos hombres guardaron silencio. Tenían ante sí una tarea difícil, urgente y absolutamente crucial para el futuro de Tíndar, tal vez de todo el Viejo Reino. Pronto caería la noche, y con ella el manto de sombras que les envolvería a todos de nuevo.
Terra Incógnita, ¿te atreves a adentrarte en sus secretos?

