Usos y Costumbres

Los thrain son una raza eminentemente subterránea. Todos sus asentamientos (salvo unos pocos de las provincias exteriores) están construidos en el interior de las montañas y las colinas, algunos realmente profundos, intercomunicados entre sí por anchos y bien trazados túneles, mucho mejores según ellos mismos presumen, que los toscos caminos del Viejo Reino. Como se dijo anteriormente, los niños thrain suelen venir en grupos de 4 o más individuos lo que obligatoriamente hace que uno de los dos progenitores deba quedarse en casa cuidándoles y enseñándoles. Esto no es una carga en absoluto para el progenitor y, de hecho, a menudo padre y madre compiten de las formas más diversas (muy comúnmente a puñetazos) para ver quien tiene el honor de educar a la familia. El ganador es el encargado de instruir a sus hijos en las cosas más básicas de cultura thrain, durante la primera etapa del aprendizaje, a hablar y a escribir (aunque los thrain le den poco uso salvo para tratados comerciales, quienes se dediquen a ello). Les narra las leyendas que fundamentan su sociedad y se asegura que las recuerdan y que su significado cala bien en ellos. Igualmente les inculca el respeto a los ancianos y les muestra su genealogía. Cuando un thrain deja la niñez para convertirse en un adolescente, es decir, cuando le empieza a salir la barba (unos 15 años de edad) llega el momento de empezar a enseñarle un oficio. La mayoría de los hijos seguirán los pasos de sus padres y aprenderán sus profesiones, para lo cual se hace una solicitud en el gremio correspondiente y de este, por medio de las escuelas gremiales, será de quien dependa la educación del thrain a partir de ese momento. En las familias más numerosas es normal que alguno de los hijos sea enviado a un templo para convertirse en sacerdote o bien ingrese en la Milicia Insondable. El templo que se elija dependerá de la Provincia y de las preferencias familiares. Un thrain alcanza la mayoría de edad cuando su barba cubre la nuez. Durante centurias este sistema de evaluación fue bastante poco preciso y fruto de no pocos conflictos. Sin embargo, durante el mandato en Káiliak del Venerable Anciano Thron Kûl Simar Akthul, se normalizó esta medida: la mayoría de edad se adquiría cuando el mechón de pelo que crecía justo debajo del labio inferior, estirado al máximo y con la cabeza recta mirando al frente, era capaz de tocar la nuez del thrain. De igual manera se normalizó la entrada en la edad adulta al momento en que dicho mechón podía alcanzar, en las mismas condiciones que antes, el extremo inferior del esternón. Este periodo de tiempo entre alcanzar la adolescencia y llegar a la edad adulta (entre 20 y 25 años) es lo que tarda un thrain en hacer el servicio militar y aprender su profesión. El día siguiente a su aceptación como adulto, el thrain deberá superar una prueba de iniciación (secreta y particular para cada gremio) para que pueda ser aceptado como maestro en su profesión. Aquellos thrain que fracasan son sometidos a burlas e insultos variados durante días, se les expulsa de su ciudad natal una semana y luego pueden regresar a sus quehaceres para volver a intentar superar la prueba al año siguiente. Es conveniente decir que no hay familia thrain en todas las Montañas de Acero que no haya perdido a algún miembro a manos de la Oscuridad. Cada vez que los gongs de bronce del ayuntamiento o los templos suenan y comienza el periodo de descanso para los thrain, puertas y postigos se cierran con llave, los portones de las ciudades se sellan y los guardias se aprestan para el combate. Nadie sabe qué siniestras tretas utiliza, pero su maligna influencia siempre logra colarse hasta las, en otro caso, impenetrables fortalezas thrain. Hoy un guardia aparece despellejado mientas hacía su ronda. Mañana una madre se encuentra con que tiene un hijo menos. Al día siguiente no ocurre nada, ni tampoco al otro, y así toda la semana, los thrain ganan en confianza y hacen un amago de respirar en paz. Y entonces, vuelve a atacar, esta vez de manera salvaje, enviando a sus hordas por los túneles inferiores masacrando a todos los seres que encuentran. Los thrain han aprendido a vivir con ello, pero es muy duro. Es necesaria una férrea determinación para no desmoronarse. Y aún más para mantener la esperanza de que algún día eso cambiará. Probablemente sea proverbial tozudez thrain la que impide que se rindan sin más.