En la Hora Más Oscura
Mucho tiempo ha pasado desde la última vez que pudimos abrigar esperanza al contemplar nuestro futuro. Mucho tiempo, más del que ninguno de nosotros pueda ya recordar. Ni nuestros escritos más antiguos nos hablan ya de una época en la que no nos viésemos cercados por la Oscuridad que una vez más se agolpa a nuestras puertas. Tanto tiempo, que ya solamente canciones y leyendas son capaces de poner nombre a las derruidas estatuas de la cripta bajo el castillo y recordarnos que una vez fuimos solamente una región menor de un imperio cuyas fronteras eran el propio fin del mundo, antes de que naciese la Oscuridad.
Vivían nuestros ancestros sin temor, alborozados de que un día fuese siempre igual de dichoso que el siguiente, las cosechas abundantes, los regentes bondadosos, los dioses misericordiosos. Nunca tuvieron que aprender a mirar con suspicacia el horizonte cuando está próxima la puesta del sol, ni a atrancar las puertas y ventanas, ni a vivir con el miedo permanente de acostarse sin saber si a la mañana siguiente despertarán... o peor aún, si despertarán para ver que sus seres queridos ya no están con ellos.
Ya nada debe quedar de aquel orgulloso Imperio, sus logros y virtudes sumergidos desde hace tiempo inmemorial en el cieno de Oscuridad que todo anega. Nuestro propio reino, más reducido a cada generación que pasa mientras los huesos de nuestros antepasados se pudren en la baldía tierra que agoniza bajo el asfixiante manto de la Oscuridad.Donde antaño retozaban los amantes y jugaban los niños ya solamente quedan ruinas y polvo y muerte y silencio. Y Oscuridad, sobre todo aplastante Oscuridad.
Viejo Reino nos decimos... y cierto es pues no hay ninguno más antiguo ya sobre la faz del mundo. Ni los diestros thrain que moran bajo las Montañas de Acero ni los majestuosos elfos que hacen del bosque de Fungarest su hogar... ninguno de ellos puede afirmar que estuviese aquí antes que nosotros. Y sin embargo tampoco nosotros podemos decir cuanto tiempo hace ya que generación tras generación nace, languidece y muere en esta cárcel cuyos muros cada vez son más angostos. Así es pues nuestra pesarosa existencia, sin pasado, sin futuro y ya casi sin presente.
Habéis oído los mensajes que desde el norte nos han enviado valientes hombres; cuyo último aliento son estos pergaminos en mi mesa, pues ellos ya a ciencia cierta ya no respiran. Tras años acosando nuestras endebles fronteras, asaltando indefensas aldeas, sofocando poco a poco la mísera existencia de las regiones limítrofes, la Oscuridad vuelve a alzar sus poderosas huestes ante nosotros. Como si ya por fin el gato, aburrido de los débiles gemidos del ratón con el que jugaba, hubiese decidido alzar su siniestra zarpa para poner fin de una vez a su existencia.
De nada han servido todos nuestros recursos, todos nuestros planes, todas nuestras vanas ilusiones que apenas servían para alimentar una tenue esperanza que la Oscuridad marchitaba displicente. Los elfos han visto como hasta sus árboles más ancianos sucumbían a la sombra acechante y se pudrían desde dentro para poco después permitir el paso de la marea de tinieblas a aquellos lugares sagrados que debían custodiar. Los thrain, sublimes artesanos y formidables guerreros que blanden con destreza el acero incógnito que tan hábilmente han forjado, han visto como en una montaña tras otra morían las luces de sus cavernas y palacios subterráneos para caer por siempre en la oscuridad y el olvido.
Levantemos pues por última vez nuestros raídos pendones. Ya que hemos de ser finalmente consumidos por esa vorágine de Oscuridad que se cierne sobre nosotros, al menos hagámoslo con un arma en la mano... como si fuese a servir de algo. Ya no quedarán trovadores que canten nuestra lucha, ni oídos asombrados que las escuchen. Nadie quedará ya que pueda recordarnos, pero ya que no habrá canciones en el futuro, al menos acordémonos de las del pasado. Mandaré mensajeros a los confines del reino... poca distancia es ya... que convoquen a todos aquellos que deseen acudir a afrontar la muerte en buena compañía. Hombres y mujeres, niños y ancianos... la Oscuridad no hará distinciones entre ellos, no voy a hacerlas yo en esta última hora.
Nuestra propia Cábala Escarlata, cuyos arcanos poderes son capaces de hacer hervir la sangre de sus adversarios o convertir un ejército en un montón de rescoldos humeantes se ven impotentes contra un muro de impenetrable negrura que absorbe sus más poderosos sortilegios sin recibir daño alguno y una vez se extinguen las llamas nada queda para atestiguar que ahí una vez hubo poderosos brujos que trataron de hacerle frente. Ni tan siquiera los Sjoolgaard, parangón del valor entre los hombres han sido capaces de hacer mella en la inexorable Oscuridad. Quienes no temen enfrentarse a dragones o combatir en solitario contra un ejército, se ven inermes ante un enemigo que no pueden ver, no pueden golpear, no pueden herir, no pueden comprender...
Incontables acres de tierra que una vez vieron brillar el sol sobre ellas se agostan desde hace tiempo inmemorial bajo el oscuro manto que las cubre y que cada vez nos atenaza con mayor fuerza. No somos sino una pálida sombra de lo que fueron nuestros antepasados en todo su poder y grandeza... dónde ellos sucumbieron, no habremos nosotros de cosechar más que un renovado fracaso.
Mandad mensaje también a los elfos y a los thrain. Después de haber estado toda su vida luchando entre ellos, sea de acto o de palabra, tal vez prefieran remojarse el gaznate juntos y afrontar hombro con hombro siquiera una postrera vez a la Oscuridad que avanza implacable. Y si no es así, al menos morirán del modo que escojan, al igual que haremos nosotros. Avisad también a los Sjoolgaard, aunque posiblemente nos estén esperando ya ahí, matando y muriendo antes de dar un paso atrás. Vayamos pues al norte y no hagamos esperar a la muerte que tanto tiempo hemos esquivado. Pronto todo habrá pasado y ya no habrá más dolor, ni miedo, ni desesperanza... solamente Oscuridad.
Alocución del Rey Táladas IV al Consejo Real, en el quinto día de la novena semana del trigésimocuarto año de su reinado.


